Puede decirse que una patología alérgica es el resultado de una situación especial del sistema inmunitario que algunos investigadores denominan “estado Th-2”. Es decir, cuando el sistema inmunitario evoluciona desde un estado Th-1 (antivirus, antibacterias, antiparásitos) a un estado Th-2: producción de la inflamación reparadora, quedándose bloqueado en este estado en vez de volver al estado inicial Th-1 que es lo normal, sino que sigue bloqueado en ese estado Th-2, produciendo sustancias pro-inflamatorias sin cesar.
Aquí encontramos uno de las propiedades claves del Reishi: su efecto antiinflamatorio, ya que en el fondo una reacción alérgica o una enfermedad autoinmune podría entenderse como un proceso inflamatorio desencadenado por el propio organismo sin mediar ningún agente agresor externo.
Pues bien, se ha demostrado que el Reishi es capaz de devolver la armonía al sistema inmunitario, volviendo a su estado de equilibrio Th-1/Th-2 y aliviar así las reacciones alérgicas. Tal como lo harían los antihistamínicos o los corticoides químicos, pero sin los indeseables efectos secundarios. Esto se debe a la acción de los triterpenos antihistamínicos (ácidos ganodérmicos C y D) que actúan modulando el sistema inmunitario y llevándolo a la equidad entre Th-1 y Th-2.
Pero además de sus ácidos ganodérmicos, los estudios de T. Kubota (1982), G.T. Liu (1993) y especialmente de W.B. Stavinoha (1995) de la Universidad de Texas, han demostrado que el “lanostán” contenido en el Reishi también equilibra el sistema inmune y actúa al igual que un antihistamínico o que la hidrocortisona.
Especialmente interesante es el trabajo de Martin Powell: The use of Ganoderma lucidum (Reishi) in the managment of histamine mediated allergic responses. Nutritional Practicioner Magazine, oct. 2004. En éste se exponen los excelentes resultados obtenidos con pacientes afectados por la “fiebre del heno” (alergia primaveral de tipo crónico), suministrando 6 gramos/día de extracto de Reishi hasta la desaparición o clara disminución de los síntomas y luego bajando a 1,5 gramos/día hasta el final de la estación.
También son muy sugestivas las conclusiones de la investigación llevada a cabo por el equipo de K. Kino y J.L. Ko quien aisló del Ganoderma lucidum una nueva proteína inmunomoduladora denominada Ling zhi-8 (LZ-8) que, en ratones, ha demostrado ser eficaz para bloquear la reacción de anafilaxis, una reacción inmune que puede llegar a ser mortal en los humanos. (Ling zhi es el nombre chino del Reishi)
Asimismo se ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la bronquitis crónica, especialmente en aquellas que cursan con asma. La acción de sus triterpenos de efecto antihistamínico es tan eficaz que en el transcurso de dos semanas se obtuvieron claras mejorías en el 75% de los pacientes tratados con Reishi.
La propiedad de modular la actividad del sistema inmunitario mediante la intervención de nutrientes específicos es una nueva rama de las ciencias de la salud que se denomina: inmunonutrición.
En el caso de las alergias y enfermedades autoinmunes nos interesarán los alimentos que como el Reishi y otras setas son capaces de disminuir o re-equilibrar una reacción inmunitaria descontrolada. Se trata de un campo interesantísimo donde las setas pueden ofrecer soluciones totalmente inéditas de tratamiento ya sea para curar la enfermedad como para disminuir los síntomas hasta su mínima expresión posible.